Lo mejor siempre es lo que pasa.

Hace algunos días una amiga me comentaba sobre las cosas que le habían sucedido de manera reciente y de como ella aprovechó esas vivencias como parte de un aprendizaje de vida (cosa que me parece algo muy positivo) pero al final de su cuento asomó una reflexión que me dejó pensando sobre la postura que tenemos ante las situaciones que se nos presentan. “Los momentos buenos de la vida se disfrutan, pero de los momentos malos es que viene el aprendizaje”

Muchas personas adoptan una postura similar a la de mi amiga como forma de anclaje para darse fuerza y valor en momentos apremiantes de su vida. Eso de “Lo mejor siempre es lo que pasa” lo utilizamos mucho a modo de mantra para sobrellevar una situación adversa que amenaza con vulnerar nuestro estado de ánimo. Sin embargo 125Heste escudo emocional puede estar creando un paradigma peligroso con respecto a aquellas situaciones positivas que la vida nos brinda.

Considero que de las cosas buenas también se aprende muchísimo. De aquellos resultados positivos es que se alimenta el sentido del merecimiento, aumenta nuestra autoestima y nos permite alojar y desarrollar  nuestros sueños. De las cosas positivas que nos pasan en la vida se puede generar la fuerza suficiente para desplegar las alas que nos permitan volar a sitios que antes no imaginamos llegar. Las cosas positivas que nos pasan en la vida son la demostración contundente de que nosotros podemos y merecemos ser felices.

Me parece genial que de todas las situaciones que se nos presenten busquemos aprender algo. Siempre recuerdo aquella frase de Rafael Echeverría que dice: “La vida es ese espacio de tiempo donde cada quien se inventa a sí mismo”. Esto nos permite abrir nuestra mente y entendimiento para aprovechar las herramientas que vamos encontrando en el camino y diseñar nuestro propio destino, pero tengamos claro que ese aprendizaje lo podemos encontrar en todas las cosas que nos suceden. Si únicamente nos enfocamos en aprender de los momentos negativos podríamos sabotear situaciones positivas que traen consigo enseñanzas fundamentales sin las cuales todo lo demás sería mera experiencia acumulada sin ningún potencial verdadero de crecimiento. Como dice Quico Salazar: Uno aprende a Hacer con los fracasos y aprende a Ser con los éxitos.

Colocarnos nuestras propias medallas es y será siempre el mejor aprendizaje que la vida nos pueda brindar. Disfrutemos al máximo los momentos positivos y aprovechemos las herramientas que traen consigo para poder darle forma al propósito que sirve de norte a nuestro propio camino. Feliz viaje!

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