Vaya que el título de esta nota puede ser algo extraño tomando en cuenta que todavía estamos por consumir el mes de diciembre del 2014, sin embargo permítanme explicarles mi teoría de que el 2015 llegó ya y con un parpadeo se nos puede ir también.
Es algo típico para estas fechas que a pesar de tener encima unos días muy agitados por todo lo que trae en cuanto a fiestas, viajes, compromisos, los hijos, la familia, los clientes, las ventas, las compras y todo lo que para usted represente el último mes del año, aún nos quede tiempo suficiente para evaluar los resultados del ciclo que termina y para visualizar aquello que deseamos para el próximo período.
Hay quienes hasta realizan rituales muy interesantes para materializar en su camino aquellos sueños que los acompañan desde lo más profundo del corazón. Hasta ese momento, todo queda en simple deseo. Sin embargo, luego de las fiestas, los días libres, los reencuentros y luego de los reyes magos, por fin retomamos a nuestras actividades y lo primero es atender el trabajo pendiente y acumulado producto de los días de asueto. Las primeras semanas del año se nos van entre reinsertarnos a la rutina y poner al día nuestros asuntos. Al llegar la tercera semana de enero, nos encontramos con que el primer mes prácticamente se está terminando y nuestra realidad pareciera ser la misma que la del año anterior.
Para el tercer lunes de enero muchos se encuentran desmontando los adornos navideños, recibiendo los cargos en su tarjeta de crédito producto de los gastos decembrinos y de paso a mitad de quincena. Una agencia de publicidad británica catalogó ese día como Blue Monday (el día más deprimente del año) y la pregunta que se les viene a la cabeza es: ¿Dónde quedaron todos esos sueños y proyectos que tenía yo hace apenas unos días al momento de recibir este nuevo año? En ese pequeño instante, se nos puede ir toda la ilusión con la que contábamos y pudiéramos dar por cancelado nuestro plan.
Ahora bien, qué podemos hacer para no encontrarnos (de nuevo) en esa situación?
Simple, proceda hoy mismo según su proyecto lo requiera. Es decir, activemos de manera inmediata aquello que va a llevarnos a nuestro objetivo. No necesariamente tienen que ser grandes acciones. Unos simples pasos serán suficientes para que nuestro plan de resultados positivos. Empiece a hacer alianzas, a buscar información, a poner al día algún documento, no importa qué, pero haga algo ya mismo. Dibuje una ruta de los pasos que tiene que realizar para conseguir una primera meta lo suficientemente importante que alimente nuestra energía, pasión y motivación para las metas restantes. Manténgase firme y comprometido con su proyecto desde el mismo instante que lee estas líneas. Al llegar enero ya tendrá su plan en marcha y salvaremos esas excusas que en años anteriores siempre aparecían procrastinando todo.
Recuerden algo…
Reciban hoy mi más cálido abrazo de año nuevo porque para mí, el 2015 comenzó ya!

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