El juego de la vida

Para el momento en que estoy escribiendo este artículo, se lleva a cabo una de las fiestas más grandes del planeta: El Mundial de Fútbol Brasil 2014. He podido observar como todas las personas a mí alrededor están hechizadas bajo la magia de este evento. Desde que pongo un pie en la calle puedo ver personas con franelas de su equipo favorito, titulares con resultados de los juegos, publicidad de cualquier producto haciendo alusión al mundial e incluso a través de las redes sociales se puede tener el desarrollo minuto a minuto del partido y con cálculos estadísticos sobre el tiempo restante del juego. shutterstock_161444768

El resultado es que las personas entonces hablan y respiran fútbol. Cuadran su agenda de trabajo y de citas según el cronograma de la FIFA. Se reúnen con vecinos, familiares y compañeros de trabajo para hablar sobre futbol. Es realmente divertido ver y participar en este tipo de fiesta. Sin embargo he podido apreciar también a quienes les van eliminando sus equipos. Estamos conscientes de que este evento se trata de ir descartando países hasta llegar al Gran Ganador de la Copa. Esto lo sabemos desde el comienzo, pero una vez que el destino va alcanzando a cada una de las selecciones, sus fanáticos pierden automáticamente ese brillo y esa alegría con la cual se condujeron por varios días. Poco a poco se iban aislando de los demás.

Una de estas personas a la cual le fue eliminada su selección me compartió una frase contundente: “no recuerdo cómo pasaba mis días antes del mundial, pero sé que van a ser días aburridos y grises como siempre”. Con el comentario de esa persona pude entender que su vida cotidiana carece de pasión. Que toda esa alegría y entusiasmo con la cual se cubrió durante más de 15 días, era un comportamiento atípico de su regular proceder.

Quiero hacerte una pregunta: ¿Cómo sería tu vida si todos los días fueran de fiesta mundial con tu selección favorita?

¿Te comportarías de manera alegre y entusiasta todos los días? Seguramente te reunieras con vecinos, familiares, amigos y compañeros de trabajo para discutir aspectos de tus proyectos personales y de cómo ellos podrían participar también. Vibrarías con cada victoria y te enfurecerías con las derrotas pero cuidando los detalles para el próximo partido. Si tus proyectos personales fueran tu selección en el mundial, seguramente tu vida sería una fiesta maravillosa, ¿verdad?

Quiero hacerte otra pregunta… ¿Por qué no vives tu vida así? ¿Por qué no le inyectas esa misma pasión mundialista a tu cotidianidad? … Te aseguro que te convertirías en todo un crack.

Vístete con la franela de tu proyecto personal. Cúbrete con la bandera de tus sueños. Rodéate de personas que te estimulen y haz equipo con ellos. De eso se trata la vida.

Marca tus goles. No se trata de ver el partido desde las gradas. Se trata de jugar tu propio juego. Te deseo un feliz viaje.


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Comentarios

Una respuesta a «El juego de la vida»

  1. Avatar de William Martinez
    William Martinez

    Excelente post

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